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martes, 7 de agosto de 2012

El diseño innovador es funcional, simbólico y sustentable


Es un hecho que Coca-Cola es la marca líder en innovación. Es la marca que mejor feedback tiene con sus stakeholders; sus necesidades e inquietudes no son un problema, ese concepto no existe, existen nuevas posibilidades de crear, de diseñar, de perfeccionar en función de los consumidores.

Y ahora nos sorprende con Coca-Cola Bag. No se trata de un invento revolucionario, no surgió de avanzados estudios de mercado o de ingeniería de empaques, pues en Latinoamérica hay jugos, yogures, refrescos en bolsa. Lo sorprendente es que surgió del feedback de la marca con los consumidores salvadoreños.



En El Salvador, las personas tienen por costumbre comprar la bebida y pedir que se la viertan en una bolsa tipo zip. Así se ahorran el costo de la botella en Pet o el depósito por la de vidrio, y pueden llevarla a cualquier parte sin la incomodidad de la botella: en el campo, en la calle, haciendo deporte, forma parte de su cotidianidad.

Pues bien, la marca ha encontrado la forma de adaptarse a las necesidades de sus clientes, con un novedoso rediseño en bolsa portable que tiene la forma de la emblemática botella y la marca impresa. Es transparente para visualizar el producto, higiénica y reciclable, y con gran aceptación entre los consumidores centroamericanos.

Pero no podemos quedarnos solo en el ¡qué buena idea! Es necesario que comprendamos a partir de esta experiencia, que el proceso de diseño parte de tres condiciones fundamentales para que sea innovador: funcionalidad, simbolismo y sustentabilidad.

A partir de estas condiciones, podemos reconocer y diferenciar los diseños que no son viables; complicadas ideas de diseño que pretenden someternos al consumismo desmedido a través de productos inútiles en vistosos e innecesarios empaques de desproporcionada relación producto-empaque, y que solo consumen recursos naturales y saturan el mercado promoviendo una economía absurda.

1. Diseño funcional: Se refiere a utilidad, facilidad y comodidad de uso.
En el caso de Coca-Cola Bag, su función es recoger el producto en un envase sólido y seguro, que sea práctico y cómodo de portar en un tamaño proporcional al producto. 
  
2. Diseño con simbolismo: Es representativo, expresivo, característico, típico, propio.
Coca-Cola Bag se identifica con la necesidad de ahorro y comodidad de sus consumidores y se adapta a su cotidianidad. El diseño posee atractivo racional y emocional.

3. Diseño sostenible: Es orientado a apoyar, equilibrar, proteger, defender, favorecer.
Coca-Cola Bag es un diseño sostenible que vela por los intereses de la comunidad y busca proteger el medio ambiente. Es un empaque en polietileno biodegradable que genera menos recursos en el proceso de reciclaje. A su vez, la marca impulsa constantes campañas de conciencia ecológica en la comunidad.

Coca-Cola es un producto que no satisface una necesidad básica, podemos vivir sin ella. Pero es de las pocas marcas que se han posicionado como una marca emocional e involucrada significativamente en la sociedad. 

Se ha formado toda una industria en entorno a la subjetividad de las marcas; y diseñadores, publicistas y marketeros, formamos parte fundamental de ella. Es así que en nuestro papel profesional no se puede limitar a simplemente ejercer. 

Nuestra responsabilidad va más allá; debe aportar representativamente a una economía equilibrada con un mercadeo socialmente responsable.

jueves, 24 de mayo de 2012

Top Terra un empaque con personalidad de marca


Es muy raro encontrar un empaque de detergente capaz de motivar la opción de compra por sí mismo. Su comercialización se sustenta en la publicidad de medios que hace cada marca, así, el empaque sólo cumple una función de ubicación: aquí estoy. Nadie se detiene a leer el contenido informativo del empaque, ni siquiera por la curiosidad de conocer cómo funcionan los “detergentes inteligentes”.
El diseño de sus empaques e imagen se caracterizan por estar “estandarizados”; una bolsa que exhibe la regla general de los colores como fondo del logo de la marca, preferiblemente azul y blanco y una señalética muy pobre. Nada invita, nada comunica.

Esta situación contrasta enormemente con el propósito que el marketing le ha dado al empaque al considerarlo una poderosa herramienta de comunicación, y otorgarle el título del vendedor silencioso. Y es razonable verlo de esta manera; pues debe atraer, seducir y diferenciarse, debe proporcionar concisamente la información de lo que la marca representa para el consumidor en tan solo 5 segundos.

La verdad es que en materia de diseño de empaques para detergentes, limpiadores, artículos de aseo, no estamos muy bien. Esa realidad que la vemos en el mercado diariamente, también nos pone en evidencia como diseñadores y comunicadores, nos estamos volviendo conformistas y porque no decirlo, facilistas. 

Pero Top Terra tiene un concepto muy opuesto al conformismo; un trabajo innovadoramente sencillo, que aporta constructivamente a la profesión, al consumidor y a la empresa que representa.

Top Terra es una marca que logró sintetizar en su empaque un mensaje con coherencia, cumpliendo sobradamente la prueba de utilidad excepcional: productividad del cliente, simplicidad, comodidad, diversión e imagen y amabilidad con el medio ambiente. - La Estrategia del Océano Azul – W. Chan Kim, Renée Mauborgne.

 
El diseño no puede ser independiente de estos conceptos si quiere lograr atraer la atención del consumidor. Y en esto Top Terra nos ha concedido una clase magistral, dónde se evidencia un gran trabajo en equipo para lograr un empaque inclusivo.

Lo interesante de este empaque, es que el diseño no es nuevo. Podemos recordar que antes del auge de los empaques plásticos, los detergentes venían en caja (perceptualmente preferimos la caja por manejo de espacio y manipulación), dónde las empresas han fundamentando este cambio en el ahorro de costos de producción, pero con un costo altísimo para el medio ambiente. 

Por otra parte este empaque en diferentes presentaciones, facilita el embalaje, su exhibición en las góndolas, la compra acorde a las necesidades de cada stakeholders y por supuesto, su posterior reciclaje, un tema que ya pasó de ser moda para convertirse en un deber con la sociedad. 

El diseño gráfico, la imagen de la marca es impactante, utiliza los recursos gráficos de una manera equilibrada y llamativa, es imposible no verlo a la distancia y sobre todo diferenciarse de las otras marcas. 

No le teme al manejo de colores, usa el azul asociado a limpieza junto con el verde que sobresale en varios tonos de degradé, color por excelencia del medio ambiente, para un mensaje emocional definitivo: limpia cuidando el ambiente.

Juega hábilmente con las formas redondas, formas orgánicas, (científicamente está demostrado que el cerebro las acepta con más facilidad) y la disposición concéntrica de los elementos, partiendo de la marca en el centro y disminuyendo de tamaño a los bordes, limitando con las líneas rectas de la caja que cumplen la función de marco para la marca. 

La fuente tipográfica en minúscula para el logo de la marca, contrasta con las mayúsculas que describen la información relevante de manera corta y concisa, permitiendo que la información sea sencilla, familiar, fácil de leer, de recordar y de asociar. 

La señalética con íconos de temática ecológica en el lateral son de gran tamaño, sencillos, didácticos, específicos con el objetivo de la marca.

Visualmente genera un gran impacto en la góndola pese a que tienen poco espacio de exhibición con relación a las otras marcas en la mayoría de los supermercados. Es una marca que ha hecho muy poca publicidad en los medios porque el empaque ha hecho su trabajo. La marca ha ganado un terreno muy importante frente a la competencia; la coherencia de su mensaje con sus acciones, no teme que lean la información del empaque, está a la vista de todos, la letra menuda de los empaques no existe en Top Terra.